jueves, 24 de abril de 2008

Juan Gelman




El niño duerme


al pie de un árbol y el aire


que lo relata brilla


como vida en la vida. Se vuelca


con claro alivio sobre


la piel llena de caminos, sube


en el fulgor del día para darle


fulgor y el otoño


quiere al niño que duerme


al pie del aire


y el espanto se va, corrido


por una voz


que nadie escucha todavía


en la marea de las huellas.


Juan Gelman Oficio Ardiente pag.541

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