"Los poetas y los cantantes son poco partidarios de las realidades previsibles, quizá porque nada es menos previsible que la realidad. La moral del pájaro en mano, de al pan, pan, y al vino, vino, puede ser un buen medio para hacer negocios a costa de los demás, incluso un método para ahorrar en la factura de las decepciones y los fracasos, pero nunca un modo de conocer la realidad, siempre llena de matices, de arenas movedizas, de sentimientos inevitables y contradictorios, de imaginaciones y miradas inquisitivas. La obviedad es el disfraz de la mentira, la negación de las preguntas deseables. Tampoco se trata de acomodarse en la retórica de los sentimientos absurdos, tan facilona y previsible como las certezas utilitarias de los ahorradores espirituales. Los sueños líricos no deben apartarnos de la vida, sino enseñárnoslas por dentro, o sea, recordarnos que, por mucho pájaro que se tenga en la mano, hay ciento volando en el aire de la realidad, nuestro aire, la dimensión flexible de las calles, con sus soles nocturnos y sus lunas color de saxofón o de mediodía..."
Luis García Montero(fragmento del prólogo al libro de poemas de Joaquín Sabina "Ciento volando de catorce”
No hay comentarios:
Publicar un comentario